El miércoles de Cenizas con la celebración litúrgica propia de este día nos introdujo en el espíritu de este tiempo litúrgico penitencial que nos invita a la conversión y purificación del corazón.
Lo concreto para dar pasos en este cambio de vida que nos pide el Señor en su Palabra es la intensificación en la oración, la penitencia y la caridad.
Dejémonos reconciliar por Dios, nos exhorta el Apóstol. Abramos el corazón a esa transformación-transfiguración que el Señor quiere operar en cada uno de nosotros sus hijos e hijas, amados por él.
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